PARAPENTE
Miras al cielo y sientes el aire fresco en la cara. Corres como un loco para que el parapente se levante y de repente... estás volando por encima de los árboles. Parece que pudieras tocarlos con los pies. Si miras hacia atrás verás el Teide. Si miras hacia abajo verás laderas escarpadas de pinares, enormes valles de plataneras y playas volcánicas de arena negra que serán tu pista de aterrizaje.
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